domingo, 3 de febrero de 2008

La hora de la tarea...

El sentimiento de frustración de algunos niños es por su incapacidad de dar al maestro lo que les pide

“Los niños necesitan sentir que son importantes dentro de la familia, y eso es justamente lo que está haciendo falta”, dice la terapeuta familiar Francia Gil.
De su lado, la psicopedagoga Rita Polanco explica que las grandes responsabilidades que se van añadiendo al quehacer cotidiano son las responsables de que el tiempo que se le debe dedicar a la familia se vaya estrechando.

“Las múltiples funciones que tienen los padres de estos tiempos no dejan espacio para integrarse en la labor de ayudar a los hijos con las asignaciones que les dejan en sus escuelas”, dice. Los niños son los que menos exigen, por ello, señala Polanco, son los que menos reciben.
Se sienten frustrados a la hora de hacer su deberes escolares porque entienden que no es importante para los padres.
Los niños deben sentir que sus trabajos escolares son significativos para sus progenitores. Ellos necesitan saber que alguien está pendiente de sus cosas. Por eso, para muchos chicos resulta tediosa esa hora, ya que, por lo regular, son acompañados o dirigidos por un personal del servicio o algún familiar que no tiene ni la capacidad ni la paciencia para ayudar a que el pequeño avance en sus exploraciones.

Lo ideal, coinciden las especialistas, sería fijar una hora que no interfiera con el espacio que deben tener para recrearse, bañarse, alimentarse y dormirse.
Para Rita Polanco resulta muy difícil que el horario de los pequeños coincida con el de los padres, por eso, sugiere recurrir a una “Sala de Tarea” en donde puedan recibir las indicaciones sobre cómo cumplir con sus responsabilidades escolares.

Hablando con la pedagoga

“Hay algunas cosas que pueden hacerse, por ejemplo: el fin de semana se pueden revisar los libros y firmarlos para estimularlos. Cuando el niño sabe que es espoleado por sus padres trata de hacerlo cada vez mejor. El factor emocional es muy importante. También está el factor de responsabilidad.

Los padres deben enseñarlos a cuidar sus libros y a no rayar la mascota. La frustración escolar es, generalmente, por la irresponsabilidad de la familia, que no está pendiente de sus actividades.
En estos casos, la motivación es lo principal. Se frustran porque se sienten maltratados, porque no están en capacidad de dar lo que les pide el maestro, y los padres deben supervisar y saber en qué puntos ellos están flojos”.

Tres puntos de interés

Fije un horario
En las escuelas hay guías de trabajo
Aun estando ausente, usted puede percibir los avances de sus hijos dándoles seguimiento a través del teléfono. Es una forma de hacerlos sentir que son importantes y que se preocupa por sus asuntos. Al llegar a casa no olvide revisar sus cuadernos. También los días libres pueden revisar las tareas pendientes y explicarles algunos temas.

Sala de tarea
Decline en personas capacitadas
En estos espacios -que se han habilitado en casi todos los centros educativos- los pequeños pueden realizar sus tareas siendo dirigidos por un personal especializado, que se encargará de explicar aquellos aspectos sobre los que tengan dudas. Por lo regular las salas de tarea funcionan en horario de 3 a 5 de la tarde y hay una en cada colegio.

Premie sus esfuerzos
Reconozca sus méritos
Visitar junto a toda la familia algún lugar a donde el pequeño desee ir, llevarlo al cine, o comprarle el juego o la ropa que desea, son algunos detalles que pueden hacerse cuando ha obtenido buenas calificaciones, o ha dejado de rayar los cuadernos. Los expertos señalan que nada motiva tanto como reconocer el trabajo que se ha realizado.

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