De su lado, la psicopedagoga Rita Polanco explica que las grandes responsabilidades que se van añadiendo al quehacer cotidiano son las responsables de que el tiempo que se le debe dedicar a la familia se vaya estrechando.
“Las múltiples funciones que tienen los padres de estos tiempos no dejan espacio para integrarse en la labor de ayudar a los hijos con las asignaciones que les dejan en sus escuelas”, dice. Los niños son los que menos exigen, por ello, señala Polanco, son los que menos reciben.
Se sienten frustrados a la hora de hacer su deberes escolares porque entienden que no es importante para los padres.
Los niños deben sentir que sus trabajos escolares son significativos para sus progenitores. Ellos necesitan saber que alguien está pendiente de sus cosas. Por eso, para muchos chicos resulta tediosa esa hora, ya que, por lo regular, son acompañados o dirigidos por un personal del servicio o algún familiar que no tiene ni la capacidad ni la paciencia para ayudar a que el pequeño avance en sus exploraciones.
Lo ideal, coinciden las especialistas, sería fijar una hora que no interfiera con el espacio que deben tener para recrearse, bañarse, alimentarse y dormirse.
Para Rita Polanco resulta muy difícil que el horario de los pequeños coincida con el de los padres, por eso, sugiere recurrir a una “Sala de Tarea” en donde puedan recibir las indicaciones sobre cómo cumplir con sus responsabilidades escolares.
Hablando con la pedagoga
“Hay algunas cosas que pueden hacerse, por ejemplo: el fin de semana se pueden revisar los libros y firmarlos para estimularlos. Cuando el niño sabe que es espoleado por sus padres trata de hacerlo cada vez mejor. El factor emocional es muy importante. También está el factor de responsabilidad.
Los padres deben enseñarlos a cuidar sus libros y a no rayar la mascota. La frustración escolar es, generalmente, por la irresponsabilidad de la familia, que no está pendiente de sus actividades.
En estos casos, la motivación es lo principal. Se frustran porque se sienten maltratados, porque no están en capacidad de dar lo que les pide el maestro, y los padres deben supervisar y saber en qué puntos ellos están flojos”.
Tres puntos de interés
Fije un horario
Sala de tarea
En estos espacios -que se han habilitado en casi todos los centros educativos- los pequeños pueden realizar sus tareas siendo dirigidos por un personal especializado, que se encargará de explicar aquellos aspectos sobre los que tengan dudas. Por lo regular las salas de tarea funcionan en horario de 3 a 5 de la tarde y hay una en cada colegio.
Premie sus esfuerzos


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